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Colección

auschwitz-BIRKENAU

LA ÚNICA VEZ DE LA AUSENCIA.

 El proyecto fotográfico Auschwitz/Birkenau, de Juan Pedro Revuelta, supone la devolución de la memoria visual de la Shoah a la actualidad de la reflexión ética y estética. El comportamiento de Revuelta ante esa “geografía de la muerte” configurada por ambos campos de exterminio polacos no es el de un documentalista, ni mucho menos el de un “coleccionista” de imágenes extremas que se nutre del dolor de los demás. La posición del fotógrafo ante las huellas del drama vivido por millones de judios implica, ante todo, una interrogación sobre el punto de vista que cualquier observador contemporáneo debe adoptar. Se trata, en este caso, de un proceso ético que pasa por encontrar la solución a un problema acuciante: ¿cómo regresar al Holocausto sin ser engullido por el proceso de normalización del que han sido objeto sus imágenes?

 El dolor de la Shoah es inexpresable, no cabe en ningún documento visual ni representación. Y, sin embargo, si examina el lugar que las imágenes derivadas de ella ocupa dentro del imaginario visual contemporáneo, la conclusión a la que se llegará es que esta ingente memoria ha sido devorada por la insaciabilidad consumista de la mirada actual. El dolor se ha hecho familiar y ha perdido, en términos generales, su capacidad para educar y propiciar el estremecimiento.

Como consecuencia de esto, la aproximación de Juan Pedro Revuelta al espacio-tiempo congelado de Auschwitz y Birkenau no podía consistir más que en retornar estas imágenes a la condición que les es natural y que nunca debieron de abandonar: la del extrañamiento. El dolor siempre nos ha de resultar extraño, porque, de lo contrario, estaremos contribuyendo a su perversión. De ahí que, en un esfuerzo titánico de responsabilidad, el proyecto fotográfico de Revuelta persiga un retorno al origen del dolor de la Shoah, a ese punto intemporal, fuera de las modas y de los relativismos históricos, en el que la muerte de los otros se vuelve escandalosa y demencial, en el que cada imagen hiere y quema por su contenido desbordante.

 A fin de lograr este pliegue de la imagen sobre su propio origen excesivo, Juan Pedro revuelta necesitaba traducir este posicionamiento ético en un equivalente estético. Y, tras un largo proceso de meditación y ensayos, logró dar con una técnica que otorgara a cada imagen el máximo de su presencia: la platinotipia. La principal aportación de este recurso a su empresa ha sido la recuperación de la que –según Roland Barthes- constituye la esencia de la fotografía: la muerte. Según el teórico francés, el modus operandi de la fotografía es el “rescate”, de entre el flujo de lo real, de uno de sus instantes. Paradójicamente, cuando la fotografía “salva” una fracción de la realidad es para detenerla y, por tanto, matarla. Y, desde este supuesto, cada una de las fotografías de Juan Pedro Revuelta parece capturar el momento mismo en que las vidas cercenadas en Auschwitz y Birkenau fueron detenidas, dejadas sobre un abismo. El pelo, los zapatos que, de manera obsesiva, se repiten en sus fotografías no funcionan como huellas de la muerte, como representaciones de la misma; por el contrario, y en una ampliación extenuante y extrema de las posibilidades de lo fotográfico, cada una de esas imágenes incorpora el instante mismo de la detención, de la muerte. Sus fotografías, rebosantes de objetos hasta el horror vacui, conmocionan, sin embargo, porque introducen la presencia de lo menos, de la detención absoluta en la que se convierte cada vida faltante. Revuelta ha llegado allí donde todavía nadie lo ha hecho. Sus fotografías resultan intemporales porque la ausencia de alguien sucede una vez, y nunca más. Y, precisamente, es el momento único e irrepetible de la muerte el que sus imágenes atrapan.

 PRECIOS Y DATOS 

COLECCION: AUSCHWITZ-BIRKENAU
ARTISTA: JUAN PEDRO REVUELTA
PROCESO: PLATINOTIPIA
SERIE: 34 OBRAS
TAMAÑO: VARIOS
TIRADA: 8 COLECCIÓN + 3 PA
PRECIO: CONSULTAR
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